campaña  WE MOVE EUROPE

 

Cientos de miles de personas en toda la Unión Europea han pasado de la concienciación a la acción: han entendido que se trata de una oportunidad única y excepcional para convertir esta crisis en una transformación.

Los miles de millones de euros que se pondrán a disposición de los países de la UE para que estos inviertan y consigan salir de la profunda crisis económica actual, podrían marcar un punto de inflexión si se gestionan de forma sensata.

La inversión en combustibles fósiles, como el gas, no es sensata. Ni razonable. Con este tipo de inversiones anclamos nuestras economías a una tecnología y un modo de producción que nos han llevado a la crisis climática, energética, sanitaria y económica actual.

Invertir los fondos de recuperación en combustibles fósiles respondería únicamente al poder ejercido por los grupos de presión de esas multinacionales adineradas que intentan defender sus ingresos, incluso cuando sus intereses van en contra del interés general.

Contra todo pronóstico, la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo ha votado a favor de que los combustibles fósiles, incluido el gas, no reciban ni un céntimo de los fondos de recuperación. Los europeos quieren que todo el Parlamento Europeo y el Consejo mantengan ese nivel de ambición.